Si me permiten una pequeña digresión gastronómica.
El Sr. Santiago es un chef de cuisine muy reconocido. Cocina como los dioses. Y aunque la pastelería —dicen— es pura matemática entre proporciones y gramos, nadie, absolutamente nadie, consigue que sus crêpes sepan igual que las del Sr. Santiago.
He visto a uno de sus hijos tratar de replicarlo. Ha seguido su receta al pie de la letra, con idénticos ingredientes y utensilios. Pero no hay manera. El resultado se acerca… aunque siempre se queda corto.
Las suyas tienen ese “algo” imposible de copiar.
Pues en el management pasa exactamente lo mismo.
Las herramientas, los métodos, las fórmulas… pueden ser las mismas. Pero el talento, la sensibilidad y la intuición de quien las aplica son lo que marcan la verdadera diferencia.

